jueves, 1 de octubre de 2015

Juan Rulfo (México)

En septiembre-octubre estamos leyendo a Juan Rulfo (México)
Libro a leer: Pedro Páramo



Juan Preciado va en busca de su padre perdido a un pueblo fantasma, con un sin fin de personajes misteriosos y enigmáticos. Más que la búsqueda de un padre, a quien nunca ha visto, se aventura a la penumbra de un destino fatal, para cumplir la promesa que le ha hecho a su madre antes de morir. Desde su aparición en 1955, esta extraordinaria novela se ha traducido a más de treinta lenguas y ha dado lugar a múltiples y permanentes reediciones en los países de lengua hispana.

Primeras líneas:

Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo. Y yo le prometí que vendría a verlo en cuanto ella muriera. Le apreté sus manos en señal de que lo haría, pues ella estaba por morirse y yo en un plan de prometerlo todo. «No dejes de ir a visitarlo —me recomendó. Se llama de este modo y de este otro. Estoy segura de que le dará gusto conocerte.» Entonces no pude hacer otra cosa sino decirle que así lo haría, y de tanto decírselo se lo seguí diciendo aun después de que a mis manos les costó trabajo zafarse de sus manos muertas.

Juan Rulfo (Sayula, México, 1918 - Ciudad de México, 1986) Escritor mexicano. Un sólo libro de cuentos, El llano en llamas (1953), y una única novela, Pedro Páramo (1955), bastaron para que fuese reconocido como uno de los grandes maestros de la narrativa hispanoamericana del siglo XX. Rulfo creció San Gabriel, villa rural dominada por la superstición y el culto a los muertos, y sufrió allí las consecuencias de las luchas cristeras en su familia (su padre fue asesinado). Sus primeros años habrían de conformar en parte el universo desolado que recreó en su obra. En 1934 se trasladó a Ciudad de México, donde trabajó como agente de inmigración en la Secretaría de la Gobernación. En los quince cuentos que integran El llano en llamas (1953), Rulfo ofreció una primera sublimación literaria, a través de una prosa sucinta y expresiva, de la realidad de los campesinos de su tierra, en relatos que trascendían la pura anécdota social. En su obra más conocida, Pedro Páramo (1955), dio una forma más perfeccionada a dicho mecanismo de interiorización de la realidad de su país, en un universo donde cohabitan lo misterioso y lo real; el resultado es un texto profundamente inquietante que ha sido juzgado como una de las mejores novelas de la literatura contemporánea.

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